domingo 29 de enero de 2012
Casualmente
¿Verdad que todo lo puedes?
Ya estás afuera, con la huella
ya está para ti el infinito.
Pero, no te lo digo a ti
me lo digo en mi desayuno
de idiota sincronizado.
¡Qué más da!
magna pregunta,
todos los días prácticamente practicando
—Como me digo—
sé que miento a las estrellas, ellas
que también saben balancearse
casualmente yo,
blando, fuerte, tierno, psicorígido
dos cero uno dos cero uno dos
ocho ocho dos ocho cero ocho
escribo en mi cuaderno
toda la huella de que soy capaz
rezan los tiempos.
Ahora veo huella
huella huella huella huella
huella huella huella huella
ocho y sentido
como hacen los mercaderes,
velando, oliendo, huellas
peculiares de espéculo.
Y así y con todo saben (los mercaderes)
que los campos se gobiernan solos,
nacen con el día
con entrecejos tatuando irrefutabilidades
como huellas arguyendo:
“y sin embargo se mueve”
huellas cíclicas
huellas de Prometeo
huella del veintiocho
huella infinita.
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4 comentarios:
Interesante poema, Miguel. Me alegra volver a leerte.
Un abrazo
Ana
Gracias, Ana.
Una huella ¿y no me percaté? ¿para un ensayo? ¿para una liberación?
En cualquier caso es tal como lo vivo, disipando cualquier indicio de confabulación.
Me alegro de estar
Un abrazo
Miguel
huellas, Miguel, que nos retornan tu singular voz. A mi tus poemas me suelen inquietar. ´"Casualmente" además, y contradictoriamente muestra una sincronía entre el pálpito que respira bajo las letras y mi conciencia del tiempo-ahora.
doble alegría, por el buen poema, por el amigo, casualmente.
Un abrazo grande,
Tu Vik
Yo creo que hay deuda para con la poesía, una cierta asepsia, escrúpulo.
Y así es como yo la vivo, con distancia.
Casualmente como dices, unas veces atreviendo comentarios o no, pero al circunscribir ese territorio que hacemos nuestro, es verdad, hablamos en el tiempo, fructífero o no pero así siempre, diálogo al fin y al cabo.
casual y fluida… amistad para contigo y Ana
Un abrazo
Miguel
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