
Dos cuerdas naturaleza
rótulas de azar, o no poder
una única danza posible
esa única mejilla del mundo
el roce de los años físicos
los ojos físicos
los dedos físicos
el cálculo del cielo lactante obelisco
a una confusión,
una lágrima ángel eléctrico
a esa tensa rodilla del mundo.
Pienso silencio
pirámides para la aurora
obediente lucero: — no desesperes—
que detestas la nube de la palanca de la potencia
cuerdas en sí,
en sí, dulce dama de tanto vivir.
Miguel Iñiguez
Imagen: Eric Kellerman

8 comentarios:
Gracias Miguel por este gran poema. Gracias amigo, es un buen regalo para la vista estos versos en mi día de cumpleaños. Un abrazote. Tino
Ah! con tu permiso lo retomo para nuestro blog de la Tertulia Página 72. Un abrazote
Este es el enlace de Página 72.http://pag72.blogspot.com/
Un abrazo. Tino
Tino, cuanto me alegra tu visita. Ha pasado mucho tiempo desde que escribiera nada y apenas dejo comentarios. Ha sido una reclusión, inmerecida para mí y para todos los que participáis en este blog. Es tiempo de ir retomándolo con calma (si es que merece tomar partido por la escritura). Al menos orientar este nuevo año en otra dirección, sacarle partido.
Agradezco tu gesto de publicarlo en “página 72”, tu iniciativa más que estimulante.
Así también celebres ese día especial como te mereces.
Un abrazo grande
Miguel
Un poema sugerente a más no poder, Miguel.
Me ha encantado comproblar que estás en buena forma poética.
Un abrazo, Miguel.
Otro para ti, Tino
Ana
Gracias enormes, Ana.
Recoge el poema una especie de indulgencia, atribuible a esos espacios de vacío autoculpable. Aquí es el resultado de haber eliminado cuanto vagamente había escrito, siempre vanos intentos. Al final el resultado es otro bien distinto (como bien dices), que pueda sugerir algo más, si es para bien del autor y lectores.
Un besote grande
Miguel
"rótulas de azar, o no poder"
Qué excelente palabra, qué buen poema que no se deja atrapar no (des)decir.
Querido Miguel, sinceramente, ¡¡Chapeau!!
Un abrazote,
Vik
De verdad que me alegra, Víctor.
Como ya he comentado, después de vagar irasciblemente sobre vulnerabilidades y certezas de la poesía, ésta es una lección que me debía a mi mismo, y así a sido. Te levantas esa noche y sabes que no has de parar, una razón para vivir (razón de más), has de resolverlo como sea.
… y aún así y con todo me atengo a aquello que un día contestara José Hierro en una entrevista. Decía que él no era eso, lo que escribía.
Haber si te llamo y, sino para esta semana no vemos para la semana que viene
Un abrazo
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