Anduve recorriendo aquella tienda
de todo a un euro,
aguardando,
sabía que lo encontraría
mi regalo de este año, de mi Rey Mago.
Explorando en otros tiempos aquel libro
que me hablaba de razones y esperanto
de un lenguaje sacramento y rebuscado,
no es tropiezo y ahí lo encuentro acurrucado.
—Te vienes conmigo ─, ¬me dije
tu y yo sabemos de que hablamos.
Frágil sabiduría toda ella para un objeto,
su débil luz centenares noches contiene.
Cubículo altar reposando esta velada,
me acompaña y conversa,
de Leonardo Boff y me confirma,
galerías de vida y encuentros.
Y la paz interna lúgubre de colores cálidos que refleja
ilumina mi estancia junto al ordenador,
viajando en el tiempo el insiste,
de fraternidad de pueblos y templos.
Su coherencia me sacia y evoca,
la penumbra de mi rostro frente a un nacimiento.
Que seduce su fervor y testimonio,
de un alma objeto lucero,
del farolillo que llevo y que brilló por dentro.
Miguel Iñiguez


